Las causas
Spento

Los mecanismos de la acumulación de grasa

Es fundamental comprender los procesos que determinan la acumulación de grasa, para los cuales no sólo es decisiva la “cantidad”, sino también la “calidad” de los alimentos que cada día introducimos en nuestro organismo. Comer, de hecho, puede convertirse en un factor de riesgo para la salud si la elección de alimentos no es adecuada para las necesidades nutricionales de nuestro organismo. La elección de alimentos que realizamos en cada comida condiciona nuestro perfil metabólico y hormonal, además del peso corporal y la masa grasa. Es de especial importancia el papel de las oscilaciones de los niveles de glucosa en la sangre a lo largo del día, después de ingerir alimentos ricos en azúcares. Estos últimos, también denominados carbohidratos o glúcidos, se digieren en el aparato gastrointestinal, transformándose en partes más pequeñas que pueden utilizarse, la glucosa. Después de una comida, especialmente si es rica en carbohidratos, la concentración de glucosa en la sangre (glucemia) aumenta. El incremento de la glucemia estimula el páncreas, una importante glándula del aparato digestivo, que produce la hormona “insulina”, que para realizar sus funciones fundamentales llega a todos los tejidos del organismo a través de la sangre. 

Spento

La insulina

  • Favorece que la glucosa (fuente de energía fundamental) sea utilizada por todas las células del organismo. 
  • Estimula el almacenamiento en forma de grasas (energías de reserva) del exceso de glucosa, especialmente de triglicéridos, en el tejido adiposo (proceso de formación de grasa o lipogénesis). 
  • Inhibe la movilización de grasas de los depósitos adiposos (lipólisis, o sea proceso necesario para poder utilizar las grasas como fuente de energía) cuando es inútil utilizar reservas energéticas debido a la disponibilidad de abundante glucosa. 

    Así, la insulina regula situaciones de abundancia de recursos energéticos (comidas ricas en alimentos muy calóricos), facilitando el almacenamiento del exceso de grasa en las zonas de acumulación (el tejido adiposo) y bloqueando el uso de reservas. Por esto se dice que la insulina es la “hormona de la abundancia”. Cuanto más brusco es el aumento de la glucemia después de una comida, mayor es la producción de insulina. Esto determina una bajada repentina de los niveles de glucosa, pudiéndose incluso alcanzar valores inferiores a los iniciales. Se crea, pues, una situación paradójica: la ingestión de excesiva “glucosa” determina su rápida transformación en depósito de grasa; la consiguiente falta de combustible ocasiona, por medio de la estimulación del apetito, una ingestión alimentaria adicional de recursos energéticos.
Spento

LOS PRINCIPALES ERRORES ALIMENTARIOS
En general, la alimentación actual - sobre todo la de los adolescentes y niños, con pocas e irrelevantes diferencias entre las distintas áreas geográficas - es demasiado rica en proteínas de origen animal (hiperproteica), en grasas saturadas (hiperlipídica), azúcares simples (hiperglucídica) y sal. 
Otra característica es su bajo contenido en fibra alimentaria, calcio y también hierro. A estos errores nutricionales a menudo se suman la monotonía de la dieta, una distribución incorrecta de las calorías a lo largo del día, comidas nutricionalmente inadecuadas acompañadas de numerosos tentempiés y ausencia de un “buen desayuno”. 

Spento

El estrés: otro “enemigo” del control de peso

¿Qué supone la comida para nosotros? 
Con seguridad es una necesidad primaria insustituible, ¿pero qué nos lleva a preferir cada vez más alimentos de elevada palatabilidad, que son los más ricos en grasas y azúcares? 
¿Por qué es tan fácil ganar kilos de más y es siempre tan difícil seguir una dieta equilibrada? 
Los estudios científicos manifiestan que el cambio de comportamiento alimentario de los últimos años es, sobre todo, el resultado de una vida frenética y estresante: comemos mal porque vivimos mal. En realidad, existe una estrecha relación entre estrés y comida. 
Y si a las tensiones diarias se añade el estrés de la dieta, ¿qué ocurre? La dieta hipocalórica puede generar una especie de “abstinencia” de algo muy gratificante para nosotros. La reducción del estrés y el control de la búsqueda de gratificación son fundamentales para unos buenos resultados de la dieta.

Spento